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Los retos medioambientales de las Smart Cities

Las reducciones de CO2 o el control de las partículas peligrosas en el aire, son gestiones propias de las ciudades responsables. Los entornos urbanos que presumen de ser smart cities cumplen con estos cometidos que protegen el ecosistema. Cualquier calle considerada inteligente debe aliarse con el consumo sostenible. Ahora bien, ¿cuáles son esas soluciones urbanas para cuidar el entorno? Descubre los retos medioambientales de las ciudades que portan o desean portar, el distintivo "inteligente".

 

Acciones de las smart cities que defienden el consumo sostenible

Las ciudades que desean convertirse en sostenibles medioambientalmente deben atender a estos aspectos:

1. Gestionar correctamente de los recursos naturales

Las ciudades consumen el 75% de los recursos naturales y de la energía del planeta. Las consideradas urbes inteligentes deben atajar esta situación gestionando de manera responsable el agua y la energía. Entre las medidas se sitúan la planificación de espacios verdes o la instalación de un alumbrado público de última generación. Esta última solución no solo integra el sistema LED, sino los sensores. De este modo, las luces de un parque se apagarán de noche. Eso sí, se encenderán en el momento en el que pase un ciudadano.

Con la implantación de redes energéticas inteligentes, el ahorro puede ascender hasta el 30%. Esta hazaña se consigue también con la colocación de molinos eólicos en las farolas. Asimismo, puedes ver en estas ciudades avanzadas paneles solares en semáforos y señales.

2. Desarrollar edificios inteligentes

La arquitectura sostenible se ha convertido en una cuestión urgente. Protege el entorno y, por extensión, la salud de los individuos. Este tipo de construcciones minimiza el impacto medioambiental, incrementando el confort de sus habitantes. Como te imaginas, ese logro se consigue empleando tecnología de última generación como la domótica. También se apuesta por las energías renovables como la solar, la eólica o la hidráulica.

Estos conceptos se materializan en acciones como la instalación de sistemas de riego inteligentes. También, en la implantación de sensores en los cubos de basura de estos edificios. De esta forma, se detecta cuándo van a llenarse de residuos. Mientras, en los espacios de estas construcciones se usa la iluminación LED. ¿La razón? Estos sistemas te permiten ahorrar entre un 30 y un 60% de energía.

3. Miniminzar el uso de coches con emisiones

Las smart cities que protegen el entorno son capaces de reducir las emisiones de CO2. De esta forma, luchan contra el cambio climático. Superan el reto apostando por la circulación de vehículos eléctricos. También establecen en sus programas medioambientales la imposición de un modelo que defiende el préstamo de bicicletas. Desde estas iniciativas también se anima a compartir coche como la mejor solución de economía colaborativa. Además, las redes de transporte como los autobuses o los trenes también deben ser inteligentes.

En definitiva, las ciudades responsables con el medio ambiente lo son porque gestionan los residuos de manera eficaz. Así, potencian la economía circular y emplean los recursos de forma coherente. Además, trabajan por desarrollar transportes más ecológicos. También, por instaurar la eficiencia energética en las edificaciones. Las ciudades del futuro son ya una realidad del presente.

Estos son sólo algunos de los retos a los que se enfrentan estas ciudades. Si bien es cierto que no existe un criterio único para que se pueda denominar “Smart City” a un núcleo urbano, a los puntos anteriores podemos añadir algunos como: asegurar la accesibilidad universal, integración de la innovación tecnológica o el consumo eficiente de recursos.

A tenor de todo esto, se hace necesario que existan perfiles profesionales preparados y formados para entender qué es y cómo funcionan las Smart Cities. Algo que podemos conseguir con postgrados y másteres de calidad.