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Gestión inteligente de recursos en una Smart City

Las ciudades consumen cerca del 75% de los recursos globales, mientras que los edificios consumen un tercio total de la energía que se emplea en el espacio urbano. O al menos así lo aseguran los datos del Banco Mundial, que sumados a los patrones de migración urbana, convierten a la gestión de recursos en una prioridad para la preservación medioambiental…

Por todo ello, la Comisión Europea ha establecido que para el año 2020 todas las viviendas de nueva construcción tendrán que presentar un consumo energético “casi nulo”.

Así, bajo la implantación de la Estrategia Europa, el panorama urbano actual se está  adaptando poco a poco hacia el concepto de Smart City. Concretamente, se trata de ciudades inteligentes que velan por la ecoeficiencia a través de la incorporación de nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación.

 

En este sentido, si quieres conocer el funcionamiento de este tipo de infraestructuras inteligentes, antes debes familiarizarte con las principales premisas en la obtención de información y movilidad de sus elementos:

 

Gestión inteligente de la energía

Lo primero de todo será identificar las nuevas tendencias que rigen los actuales modelos de negocio que se basan en la Generación Energética Distribuida y la Eficiencia Energética, así como su integración en las denominadas Ciudades Inteligentes:

1. Smart Grids

El aprovechamiento de las fuentes de energía renovables derivadas de la evolución de las formas de obtención de energía eléctrica (aerogeneradores, biomasa, biogás, placas  fotovoltaicas…) han derivado en el concepto de Smart Grids. Se trata de integrar la generación de energía mejorando la eficiencia de las ciudades. De esta manera, su optimización proveerá de energía eléctrica limpia y segura al panorama urbanístico.

2. Smart Buildings

Dentro de las Smart Cities también encontramos edificios inteligentes, los cuales permiten una administración y control integrados y automatizados (calefacción, ventilación, iluminación, sistemas de seguridad…) Así, gracias a sus instalaciones y sistemas es posible garantizar la eficiencia energética al mismo tiempo que una mayor accesibilidad y seguridad. Además este concepto es aplicable a todo tipo de edificios.

3. Smart Homes

Por otra parte, dentro de una ciudad inteligente también tiene cabida el concepto de Smart Homes. En este caso, se refiere a la incorporación de la domótica en la vivienda con el mismo objetivo que en el concepto anterior: optimizar la eficiencia energética. Y para ello, se gestiona inteligentemente el agua caliente, la iluminación, la climatización o el uso de electrodomésticos aprovechando los recursos naturales y las tarifas más baratas.

4. Regulación de los servicios con IoT

El Internet de las Cosas y los sensores inteligentes se encargan de regular el alumbrado público, de interconectar los servicios urbanos y los dispositivos tecnológicos de los ciudadanos a partir de distintos patrones.

5. Uso de drones para la termografía

Los drones ya han demostrado su versatilidad en el mundo de la edificación y la construcción. Sin embargo, no solo pueden resultarnos útiles para localizar anomalías geotérmicas en las áreas a construir, sino que también pueden utilizarse para la termografía aérea en la inspección y control de edificios. Normalmente suelen identificar puentes térmicos.


Gestión inteligente de la movilidad urbana

La movilidad inteligente busca facilitar los traslados de los usuarios, ya sea a pie, en transporte público o privado, o en bicicleta. Eso sí, siempre bajo el objetivo de optimizar los costes energéticos, ambientales y económicos.

1. Movilidad compartida bajo demanda y movilidad como servicio

Las políticas urbanísticas de la mayoría de ciudades ya están desarrollando programas de movilidad como servicio bajo demanda: desde servicios de autobús nocturno y diferentes redes de paradas, rutas y horarios según los usuarios hasta el alquiler temporal de coches y bicicletas por ciudad. Por otro lado, estas políticas también habilitan plataformas para fomentar los viajes compartidos tanto en coche (carsharing) como en bicicleta (bikesharing) para garantizar la sostenibilidad.

2. Infraestructuras de transporte inteligentes

Cabe destacar los sistemas de información en tiempo real para el transporte público, así como la gestión de los centros de tráfico y aparcamientos mediante sensores o smartphones de los usuarios.

3. Aprovechamiento de la energía de frenado

Según un estudio de la Universidad de Sevilla, actualmente se desaprovecha un 15% de la energía proveniente de la red de metro y cercanías. Y es que la constante tensión de estas estaciones puede utilizarse para la recarga de vehículos eléctricos o como fuente extra para el suministro de energía. Una forma de aprovechamiento que ya se está implantando por todo el mundo.

4. Apps para la movilidad sostenible

Las aplicaciones móviles también están fomentando hábitos de movilidad sostenible: desde los sistemas en tiempo real del estado del transporte público y la gestión de los centros de tráfico y aparcamiento hasta el alquiler de vehículos públicos y privados.


Gestión inteligente de los recursos hídricos

Por otra parte, gestionar el agua de forma sostenible atendiendo siempre a los principios básicos de hidrología e hidráulica también es otra de las claves que acompaña al nuevo concepto urbanístico.

1. Big Data y agua

El Big Data nos permite gestionar mejor el agua. La clave está en la aplicación de contadores inteligentes que optimicen el análisis de la información disponible.

2. Infraestructuras hidráulicas

Las presas, los centros de tratamiento y depuración, así como las redes de abastecimiento y saneamiento se están adaptando a la telegestión 4.0 y otras soluciones tecnológicas.

3. Redes de agua inteligentes

En cuanto a las redes de agua inteligentes, estas se encargan de abordar posibles problemas: desde pérdidas hasta problemas microbiológicos y químicos. Actualmente encontramos redes de abastecimiento, redes de riego y redes de residuales.